viernes, 9 de septiembre de 2011

Celia y la "Torre Eiffel". Parte 2.

Disclaimer:La historia me pertenece y esta basada, aunque no se note, en la vida de una amiga.Queda prohibida su copia total o parcial.



Se acercó a su amiga, que estaba bailando con su primo en medio de la pista. Le tocó el hombro y ella se giró de golpe. Cuando la vio sonrió. Estaba borracha.
-¡Me voy con Daniel!-gritó para que la escuchara.
La sonrisa de su amiga se hizo más amplia.
-¡Uuuiii!-movió las cejas.-¡Qué te lo pases bien!
Celia suspiró y le sonrió. Giró y empezó a caminar.
-¡Cé!-así la llamaba Lesly cuando esta borracha. Se giró y la miró.-¡No quiero sorpresas!-le dijo seria.
Celia le echó la lengua y volvió a girarse. Se acercó a Daniel y salieron del local.
                                                               _ _ _
Llegaron al edificio y se dirigieron a la casa de Celia. Subieron las escaleras hasta la habitación de la chica. Una vez dentro cerraron la puerta. Celia se giró y miró a su novio. Estaba un poco asustada. Era su primera vez, y sabía que dolía.
Daniel se acercó a ella y la besó delicadamente. Poco a poco fue empujándola hacia la cama. Celia se dejó caer. Daniel se tumbó encima de ella y la volvió a besar.
Daniel se separó de ella, la miró a los ojos y sonrió pícaramente.
-¿Qué vamos a hacer?-preguntó Celia tímida pero coqueta a la vez.
Daniel la besó apasionadamente. Bajó su mano por el vientre de la chica hasta llegar al borde de su camisa, la levantó un poco y metió la mano bajo ella. Suavemente fue acariciando su vientre.
Celia lo abrazó.
Daniel sacó su mano de debajo de su camisa y comenzó a sacársela. Celia suspiró.
-Te gustará.-susurró Daniel en su oído.
-No. Espera. Yo…
-Shh…-Daniel le quitó la camisa.
La miró un momento y luego se quitó su sudadera. Se acercó a ella y le besó el cuello, descendiendo hasta su hombro. Agarró el asa de su sujetador y lo deslizó por su hombro. Celia le agarró la mano. Se miraron a los ojos.
Daniel se sentó en la cama, agarró a Celia y la sentó encima de él, con una pierna a cada lado de su cintura. Siguió besando su cuello. Agarró su cintura y empezó a moverla creando un roce sensual y apasionado.
Celia se apresuró a desabrocharle el cinturón a Daniel. El chico sonrió y la besó. Se quitó el calzado y los pantalones. Miró a Celia a los ojos y la tumbó en la cama. Deslizó sus manos por su vientre hasta llegar al borde de su short y se lo quitó. Pasó su mano suavemente desde su rodilla hasta su cadera.
Acercó su boca al cuello de Celia y empezó a besarlo. Celia giró el cuello para que Daniel siguiera besándolo. Ella cerró los ojos. Notó una mano en su hombro, bajando la otra asa de su sujetador. Las manos se deslizaron a su espalda y hasta el broche de su sujetador. Tras varios intentos Daniel consiguió desabrochar el sujetador. Agarró la prenda y la tiró fuera del cuerpo de su novia.
Llevó sus manos a los pecho de Celia y empezó a acariciarlos y apretarlos. Con su boca rodeó uno de sus pezones. Celia gimió.
-Yo nunca.. n-no sé si estoy pre-preparada-dijo Celia.
-No es momento de hablar.-dijo Daniel sorprendentemente serio.
Hizo un camino de besos desde su pecho hasta su vientre, donde se detuvo jugando con el piercing de su ombligo. Siguió descendiendo hasta su sexo. Agarró su braga y se la sacó, tirándola cerca de su sujetador. Colocó sus manos sobre las rodillas de Celia y las separó.
Daniel empezó a besar y chupar su clítoris. Celia empezó a sudar y a gemir. Nunca había experimentado una sensación como esa.
Daniel, viendo su reacción, introdujo sus dedos índice y pulgar.
Sin dejar de besar su sexo, empezó a mover sus dedos.
-¡Ah!-gimió Celia.-No pares. ¡No pares!-gritó Celia fuera de control.
Daniel se alejó de su sexo y se quitó su última prenda.
-Vuelvo ahora. No te muevas.-dijo sonriendo, con su miembro evidentemente erecto.
Celia miró a Daniel sin entender nada.
“¡Y me deja así! ¡Como si nada!”-pensó.
Se metió entre las sábanas. Vio como abrían la puerta, era Daniel, que tenía algo en su mano. Celia lo miró, en ella llevaba un preservativo, donde ponía “XL”.
Daniel se sentó a su lado, se puso en preservativo y se metió en la cama. La besó y se colocó entre sus piernas. La miró a los ojos y lenta y delicadamente se introdujo en ella. Celia suspiró, con un leve gesto de dolor.
-¿Estás bien?-preguntó Daniel.
-No. Quiero parar.-dijo Celia con los ojos fuertemente cerrados.
Daniel la besó.
-Tranquila. Pronto pasará.
Daniel comenzó a moverse. Celia en un principio sentía dolor, pero luego empezó a sentir placer. Después de unos cuarenta minutos y constantes gemidos y jadeos, terminaron.
Daniel se acostó al lado de Celia. La chica miraba al techo intentando regular la respiración.
-Fue… Guau.-dijo jadeando.-Estoy un poco nerviosa-dijo con los ojos abiertos.
-¡Te gustó?
-Mucho.-sonrió.
Daniel la abrazó. Celia apoyó su cabeza en el pecho de Daniel. Cerró los ojos y dejó que Morfeo se la llevara.
                                                               _ _ _
-Muy bien.-dijo después de cerrar la puerta de su habitación.-Ahora cuéntame todo.
-¿De qué?
-Oh vamos. Tuve que hacer el sacrificio de pasar la noche con tu primo porque era tu primera vez. Me merezco saber algo. ¿No?-Lesly hizo un puchero.
Celia se rio y le dio con un cojín en la cara.
-No hagas el tonto, ¿quieres?. No te fue ningún sacrificio pasar la noche con mi primo. Es más, si agudizaba un poco el oído podía escuchar tus gemidos.
-No creo. Los tuyos eran demasiado altos.-Celia la miró con la boca abierta.-Es broma.-se acomodó en la cama.-Venga,-rogó-cuéntame.
Celia suspiró cansada.
-Está bien. Fue muy… agradable.
La cara de emoción y la sonrisa de Lesly desaparecieron.
-¿Agradable?, ¿agradable?. Venga ya, seguro que me puedes decir algo mejor que “agradable”.
-Está bien.-dijo cansada. Puso mirada soñadora.-Fue perfecto, maravilloso, increíble, sublime…-se puso seria y miró a Lesly.-¿Así mejor?
-Sí,-se encogió de hombros.-me sirve. Ahora, cuéntame detalles.
-Vale.
                                                    _ _ _
-Por favor, por favor, por favor. ¿Sí?-Lesly tenía las manos unidas.
-No.
-Venga… Llevamos un mes aquí y aún no hemos visitado nada de lo que hace que Francia sea lo que es.
-Está bien. Te llevaré a la pizzería de la esquina.
-Oh. Que romántico.-dijo irónica.- Pues no. Iremos a…-sacó una hoja doblada del bolsillo y la abrió.
-¿Tienes una lista?-preguntó asombrado.
Sí-dijo mirándolo. Volvió la vista a la hoja.-Tenemos que ir a la Torre Eiffel, por supuesto, al Arco de triunfo, el Sacre Coeur, el museo de Louvre…
-Para, para.-dijo Alejandro.-Que sí, que sí. Visitaremos todo eso.
-¡Bien!-lo abrazó y lo besó.-Me voy a buscar a Celia y Daniel.-salió corriendo de la casa de su novio y entró a la suya.-¡Celia!, ¡Daniel!-subió las escaleras. Abrió la puerta de la habitación de Celia y se los encontró tapados con la sábana.-Ups. No era mi intención. Esto…-carraspeó.-Alex me va a llevar a conocer Francia. Quería saber si veníais con nosotros.
-Oh, eh, claro.-contestó Celia.
-Bien. Me voy.-cerró la puerta y se dirigió a su cuarto para cambiarse.
                                                                _ _ _
-Estoy muerta-dijo Celia sentándose en el sofá.
Daniel se sentó a su lado.
-Yo también. Tu amiga es incansable.
-Lo sé.
Lesly entró con Alejandro abrazado a su cintura.
-Eh. Que os escucho.
-No decíamos nada malo.
-Ah, pues vale. Me voy a la habitación con Alex.
Daniel y Celia los siguieron con la mirada mientras subían por las escaleras y hasta que entraron en el cuarto de Lesly.
-Lo que yo diga, incansable.-dijo Daniel.
-Bueno, le hacía ilusión conocer Francia. Desde niña quería venir. Se metió a estudiar francés solo por venir hasta aquí.
-Ah. ¿Solo aprende los idiomas que hablan en los países que quiere visitar?-preguntó sorprendido.
-Sí. Aprendió italiano, porque quiere ver el Coliseo de Roma y porque quiere visitar Pompeya. Eso sí, el inglés no le gusta nada.
-Oh. Tienes una amiga muy rara.-se acercó a su oído.-¿Qué tal si la imitamos y nos vamos a tu habitación?
Celia se sonrojó pero se puso de pie y tiró de Daniel escaleras arriba.
                                                                _ _ _
Celia iba caminando. Estaba enfadada, acababa de discutir con Daniel porque al día siguiente tenía que irse y él quería que se quedara. Ella le había explicado que no podía, que tenía que volver porque allá tenía su vida. Él no se lo tomó muy bien y empezaron a discutir.
No podía comprender porque se lo tomaba tan mal. Debería entender que no podía abandonar su vida de la noche a la mañana. Allá tenía a su familia y amigos. No podía abandonarlos por un chico. No podía ni quería.
Notó un golpe y como algo caía al suelo. Miró al frente y se encontró con un chico pelirrojo. Desvió la mirada al suelo y vio que al chico se le habían caído algunas cosas por culpa del choque.
-Oh, lo siento. No era mi intención.-se agachó para ayudarlo a recoger sus cosas.
-No ocurre nada.-se notaba que no era francés. Tenía un acento diferente al resto del país.
Se levantó y le entregó lo que había caído al suelo por culpa del choque.
-Siento lo del choque. No miraba por donde iba. Lo siento.-dijo Celia apenada.
-Tranquilo.
Pasó por su lado y siguió caminando. El chico pelirrojo se giró para mirarla. Le parecía una niña muy bonita.
                                                               _ _ _
-Venga. Vístete que nos vamos de fiesta. Es la última noche aquí.
-No tengo ganas.-contestó Celia.
-Que si mujer. Es para despedir Francia.-le dijo Lesly tirando de ella.
-No quiero. Lesly, acabo de discutir con Daniel, no me apetece.
-Por favor-rogó.-por favor, por favor, por favor.
Celia suspiró.
-Está bien.
-¡Sí!, ¡sí!, ¡sí!.-dijo dando saltitos.
                                                                 _ _ _
Daniel llevaba un buen rato mirando a su novia. La discusión que habían tenido fuera la primera desde que habían empezado la relación. Pero es que no quería perderla. No quería que se fuera.
Decidió que no podía dejar las cosas así. Por lo que se abrió camino por en medio de la gente que había en la discoteca hasta llegar a Celia, que bailaba con un chico que no conocía.
-¡Celia!-la aludida se giró y lo miró.-¡Tengo que hablar contigo!
-¡Ahora no puedop!
Estaba borracha. Se le notaba un poco.
-¡Vente!-la agarró del brazo y tiró de ella. Celia intentó soltarse, pero no lo consiguió. Se pararon en una esquina.-Celia, no quiero que estemos peleados. Te quiero mucho.
Celia lo miró a los ojos.
-Te quiero-le contestó.
Se acercó a él y lo besó. Se abrazaron.
-¿Cómo les darás la noticia de que te quedas?-preguntó Daniel en su cuello.
Celia se alejó de él. Daniel la miró confundido.
-Te dije que no me iba a quedar.-le contestó enfadada.
-Lo acabamos de arreglar-le dijo.
-Eso no significa que me vaya a quedar. Allá tengo mi vida. No la voy a abandonar por nadie. Ni por ti.
-¡Soy tu novio!-dijo Daniel fuera de sí.
-¡Me da igual!. ¡No voy a abandonar nada! ¡Mañana me voy y punto!-se giró para ir a bailar. En ese momento vio al chico pelirrojo con el que había chocado. Dio media vuelta y miró a Daniel.-¿Sabes qué?. Mejor lo dejamos aquí. Esto no nos lleva a ninguna parte.-Empezó a caminar hacia la pista.
Daniel corrió detrás de ella, la agarró por el brazo y la giró.
-No puedes dejarme.
-Sí puedo. Es más, lo estoy haciendo.-se soltó de su agarre y siguió caminando.
                                                                        _ _ _
-Lesly, levántate. Tenemos que coger un avión.
La aludida abrió los ojos y miró a su mejor amiga. Se sentó en la cama y la miró seria.
-Celia,-cogió aire.-No voy a volver a España contigo. Me voy a quedar hasta que acabe el verano aquí.
Celia se levantó de la cama como si le diera calambre.
-¿Lo dices enserio?
-Sí.-se levantó.-Acabo de recuperar a Alex, no quiero perderlo tan pronto.
Celia respiró profundo para calmarse.
-De acuerdo. No pasa nada. Te entiendo. Nos veremos cuando empiece el curso.
Lesly sonrió.
-Te quiero-la abrazó.
                                                                 _ _ _
-Pasajeros con destino a España, embarquen por la puerta 16-dijo una voz.
Celia y sus compañeros se levantaron.
-Bueno, es mi vuelo-dijo Celia.
-Sí…-Lesly abrazó a su amiga.-Te quiero. No lo olvides.
-Que sí, que sí.-dijo dándole palmaditas en el hombro.-Que nos veremos en unas semanas.
-Oh, cierto.-se apartó de ella.
-Primita-dijo Alejandro.-Te echaré de menos.
-Y yo a ti primito.-se acercó a él y lo abrazó.-Te quiero mucho.
Se separaron.
-¿Daniel no vino?-preguntó Lesly.
-No, le dije que no viniera. Ayer cortamos y no lo quería ver.
-Oh.-fue lo único que salió de la boca de su primo.
-Bueno, ya me contarás que pasó cuando vuelva a España.
-Sí. Bueno, me voy. Os quiero.-los abrazó una última vez y se encaminó hacia la puerta de embarque.
Cuando estaba a punto de subir al avión le llegó un mensaje.
“Te quiero”
Era de Daniel. Celia lo miró durante un rato. Le daba pena como lo estaba tratando.
Una chica le llamó la atención porque no dejaba que el resto de pasajeros subiera al avión. Miró una última vez el mensaje y le dio a borrar.
Subió al avión y miró por la ventana mientras despejaba. Volvía a casa.
                                                                  -Fin-

Ça finit. :)
Ale. Arteria, acabé tu historia, que empecé a finales del año pasado... 
Bueno, tQiieero!!
                          Celia y “La Torre Eiffel”

martes, 6 de septiembre de 2011

Celia y la "Torre Eiffel". Parte 1.

Disclaimer:La historia me pertenece y esta basada, aunque no se note, en la vida de una amiga.Queda prohibida su copia total o parcial.
   
Celia y “La Torre Eiffel”
Llevaba una hora esperando en el aeropuerto por “no sé qué problemas tenía el avión”. No hizo mucho caso.
Su pierna derecha no paraba de moverse. Estaba un poco enfadada porque su amiga no aparecía. Hacía media hora que su amiga le había dicho que iba a comprar algo para comer. Estaba empezando a preocuparse, nadie tarda 30 minutos en comprar algo y volver. Si no llegaba en cinco minutos iría a buscarla.
Cuando habían pasado cuatro minutos y estaba a punto de levantarse vio a su amiga acercándose. Estaba diferente, tenía el pelo algo desordenado y la ropa más arrugada de lo normal. Intuyó porque tardara tanto.
Su amiga se acercó a ella bajándose un poco la falda.
-Hola-dijo su amiga sonriendo. Tenía los labios rojos e hinchados.
-¿Se puede saber por qué has tardado tanto?-Su Amiga levantó una ceja. Celia rodó los ojos-¿Por qué no me avisaste? Me ahorraría el trabajo de preocuparme por ti.
-No lo tenía planeado… el dependiente era guapo… y una cosa llevó a la otra…-sonrió.
Celia volvió a rodar los ojos.
-Pasajeros con destino a Francia embarquen por la puerta 22-dijo una voz.
Celia agarró las maletas y miró a Lesly.
-Bueno-suspiró-¡NOS VAMOS A FRANCIA!-gritó dando saltitos.
Lesly se rio y se unió a su amiga. Después de unos minutos se separó de Celia y la miró con una sonrisa pícara
-Venga, vamos, que quiero conocer a algún francés-dijo moviendo las cejas.
Celia negó con la cabeza.
-Anda… anda vamos-dijo agarrándola por el brazo y tirando de ella.
Dejaron las maletas en la cinta y pasaron los controles de seguridad.
Una vez en el avión Lesly estaba algo inquieta, no dejaba de moverse. Celia, cansada de su constante movimiento, la agarró de los hombros.
-¿Te puedes estar quieta de una vez? Me estás poniendo nerviosa-Lesly se tranquilizó-Muy bien, ahora dime qué te pasa.
Lesly bajó la mirada avergonzada.
-Es que me dan miedo los aviones-dijo bajito.
-¿Eh?-dijo acercándose a Lesly para escucharla bien.
-Que me dan mucho miedo los aviones-volvió a susurrar.
-¿Eh?
-¡Qué me dan miedo los aviones!-gritó. Todos los pasajeros las miraron.
-¡Ah!-se sentó recta en su asiento-Es eso. Pues vale.
-¿No te sorprende?-preguntó Lesly extrañada.
-¡Qué va! Ya me lo supuse cuando te negaste a venir conmigo.
-Ah… entonces, ¿por qué te preocupaste?
-No sé, pensé que sería algo grave. Como que uno de los azafatos se resistiera a tus encantos.
Lesly se rio y le dio un cariñoso golpe en el brazo.
-Tonta.
-Señores, abróchense los cinturones, el avión despegará en breve.
Lesly bufó.
-Estúpido avión que va por el estúpido aire de la estúpida tierra.
Celia se rio.
-Lesly, relájate. No va a ocurrir nada.
-Ya claro, ¿cómo estás tan segura? ¿Ves el futuro?
-No, no lo veo. Relájate y ya.
-Como si fuera tan fácil-dijo enfadada.
Celia volvió a rodar lo ojos.
El avión despegó. Lesly se dio la vuelta en el asiento y se durmió.
                                                             _ _ _
Unas horas más tarde llegaron a Francia. Lesly estaba feliz porque había bajado del avión. Celia, por otro lado estaba contenta de estar en Francia porque podría ver a su primo.
-¡Celia!-gritaron.
La aludida se giró y vio a su primo corriendo en su dirección. Sonrió y empezó a correr. A mitad de camino se abrazaron.
-Cuanto te eché de menos.-susurró Celia.
-No te pongas sentimental tonti.-dijo riendo.
Se separaron y se miraron. Hacía muchos años que no se veían. Cuando los padres de Alejandro, su primo, se separaron y su madre dio la noticia de que se mudaba a Francia y se lo llevaba, no se habían vuelto a ver. De niños se llevaban muy bien. Alejandro era el hermano mayor que Celia nunca había tenido.
Alguien carraspeó detrás de ellos. Celia se giró para ver a su amiga.
-La próxima vez, abandono tus maletas.
-Lesly-dijo Alejandro a modo de saludo.
-Alejandro.-le contestó.
Alejandro sonrió.
-Sigues igual que siempre.-recorrió su cuerpo con la mirada.-Rectifico. Estás mucho mejor.-se acercó a ella para besarla.
Lesly giró la cara y la besó en la mejilla. Alejandro la miró confundido. Ella palmeó su hombro.
-No todo sigue igual que antes.
Se alejó de él. Agarró sus maletas y pasó por su lado. Alejandro se giró y miró a Celia, que estaba riéndose. La miró mal.
-Deberías ver tu cara.
El aludido hizo una mueca parecida a una sonrisa y empezó a caminar. Celia rió más fuerte. Iba a ser divertido vivir con ellos. Sonrió. Agarró sus maletas y caminó en la misma dirección que su amiga y su primo.
                                                              _ _ _
-¡Oh Dios mío!-dijo Lesly entrando en su nueva casa.
Celia entró detrás de ella. Abrió los ojos asombrada al ver la casa.
Tenía las paredes pintadas de blanco, lo que la hacía parecer más y luminosa. A la derecha de la entrada estaba la cocina, sin paredes. A la derecha de la cocina había una puerta, dedujo que sería el baño. Delante del baño estaba la sala. Frente a la puerta había una pared cubierta de cristal. A la izquierda de la entrada, en vertical, había una escalera que llevaba al segundo piso. El segundo piso era una especie de balcón dentro de la casa. Tenía dos puertas.
-Guau-dijo Celia.
-Sí. ¡Guau!. Me encanta esta casa. Es preciosa.-se giró y miró a Celia.-Hagamos una fiesta.
-¿Una fiesta?
-¡Sí!-gritó emocionada.-Venga.-rogó.
-No conocemos a nadie aquí. ¿A quién invitamos?
Lesly se mordió la lengua pensando.
-Tienes razón.-se llevó un dedo a la barbilla dando toquecitos mientras pensaba.-¡Ya sé!-gritó. Miró a Alejandro.-Tú vives aquí. Por lo que has de conoces a gente. Invítalos.
-Lesly, ¿estás loca?-preguntó Celia.
-¡No!
-Es una buena idea-dijo Alejandro.
Celia lo miró asombrada.
-¿Y tú desde cuando le das la razón?
Se encogió de hombros.
-Es una buena idea.
Lesly sonrió.
-Genial-dio media vuelta, cogió sus maletas y subió hasta una de las habitaciones para cambiarse.
                                                             _ _ _
Los cristales de las ventanas de la casa temblaban por lo alta que estaba la música. Se salvaban de que sus vecinos hubieran salido de viaje, si no la policía ya hubiese llamado a la puerta.
Hacía una hora que la fiesta ya había empezado y la gente ya estaba borracha. Lesly estaba bailando con un chico que acababa de conocer. Alejandro estaba besándose con una chica y Celia estaba sentada en una mesa con un vaso en la mano. Estaba un poco borracha, pero no tanto como su amiga. Miró su vaso un momento y cuando levantó la mirada, encontró a su amiga besándose con el chico que acababa de conocer. Se sorprendió un poco en un inicio, pero luego recordó que eso era algo normal, al menos en este último año. Se encogió de hombros y volvió a beber del vaso.
Cansada de estar sentada se levantó de la mesa. Bebió lo que tenía en el vaso de un trago. Fue metiéndose en medio de la gente. Encontró un sitio que no estaba muy lleno y decidió quedarse allí.
Llevaba un rato bailando cuando escuchó un vaso rompiéndose y un grito.
-¿Tú eres gilipollas?-gritaron.
La gente dejó de bailar y comenzó a amontonarse donde, ella suponía, estaba desarrollándose la discusión.
Fue empujando a alguna gente para que la dejaran pasar. Cuando apartó a la última persona que le impedía ver que ocurría, se sorprendió por lo que vio. Su primo estaba agarrando a su amiga por los brazos y la estaba zarandeando. En el suelo estaba un chico tocándose la nariz. Supuso que su primo le había dado un golpe.
-¡Qué me sueltes joder!-le gritó Lesly a Alejandro.
-Tú te vienes conmigo.-le soltó un brazo y tiró de ella.
-¡Suéltame!-hizo fuerza para que le soltara el brazo.-¡Suéltame!-Empezó a pegarle en el brazo.-¡Qué me sueltes!
Todos los siguieron con la mirada mientras escuchaban los insultos de Lesly hacia Alejandro. Se metieron en la habitación de Lesly y cerraron la puerta. Se escucharon más insultos, un golpe y luego silencio.
Los invitados a la fiesta se quedaron observando la puerta de la habitación un buen rato. Celia se acordó del chico en el suelo y se agachó a su altura.
-¿Estás bien?-le preguntó.
-Todo lo bien que se puede estar cuando te pegan.
Celia lo miró fijamente y luego resopló. Se levantó y apagó la música. Los invitados la miraron.
-Lo siento, pero se acabó la fiesta.-la gente se empezó a quejar.-Lo siento. Vayan saliendo por la puerta por favor.
La gente se quejó, pero poco a poco fue saliendo por la puerta.
Celia se acercó al chico en el suelo y lo ayudó a levantarse.
                                                              _ _ _
-Lo siento.-se disculpó Celia después de que el chico se quejara.-Creo que no tienes nada roto, solo la tienes un poco hinchada.
-Gracias.
Celia y el chico se miraron a los ojos. Los ojos del chico le parecieron muy bonitos. Eran de un azul muy clarito.
-Por cierto,-habló el chico-no me has dicho como te llamas.
-Celia.-contestó.
-Bonito nombre.
Se mantuvieron un rato en silencio mientras Celia le curaba la herida.
-¿Tú?-preguntó Celia.
-¿Yo?-preguntó el chico sin entender.
-Cómo te llamas.
-Ah. Daniel.
Silencio.
-Bueno, esto ya está.-dijo Celia alejándose de él.
Ambos se levantaron del sofá. Se miraron y apartaron la vista. Se sentían un poco incómodos, ninguno sabía que decir. De repente escucharon un gemido que provenía de la habitación de Lesly.
Miraron hacia arriba y luego se miraron. Hicieron una mueca y se rieron.
-Creo que ya hicieron las paces.-dijo Daniel riéndose.
-Ya.-le contestó Celia que no dejaba de reírse.
-Bueno, creo que ya me tengo que ir.
-Sí-dijo Celia suspirando.
Ambos se encaminaron hacia la puerta. Una vez allí, Celia la abrió. Daniel salió y se giró para mirarla.
-Me lo pasé muy bien en la fiesta.-dijo.
-Sí, sobre todo cuando mi primo te pegó.-ambos rieron.
-Me gustó conocerte.
-A mí también-dijo Celia.
Daniel la miró y se acercó a ella. Miró sus ojos, color verde oscuro, y luego sus labios. No lo pensó dos veces y la besó.
Celia en un principio se sorprendió, no esperaba esa reacción. Al menos no después de que su primo le pegara. Cuando notó como Daniel se separaba para romper el beso, llevó sus manos al cuello del chico y lo acercó a ella para continuar con el beso.
Cuando necesitaron respirar se separaron. Se miraron a los ojos y sonrieron.
Escucharon un golpe y otro gemido del piso superior. Celia cerró los ojos y suspiró.
-Va a ser difícil dormir aquí esta noche-dijo Daniel.
-Dímelo a mí.-Celia abrió los ojos.-Tengo suerte de tener el sueño profundo. Y unos tapones para los oídos.-susurró lo último.
Daniel se rió. Le dio un beso y se despidió de ella. Celia sonrió y cerró la puerta. Miró la sala y decidió que ya se limpiaría mañana.
Subió las escaleras y se metió en su habitación. Volvió a escuchar otro gemido. Suspiró frustrada. Iba a ser una noche muy larga.
                                                                 _ _ _
A la mañana siguiente Celia descubrió que Daniel era el mejor amigo de su primo. Pero que su primo le pegó porque se había puesto celoso al ver como se besaba con Lesly. Cosa que no entendió, porque Alejandro y Lesly ya habían estado juntos en el pasado, pero Alejandro la dejó después de haberse acostado con ella. Razón por la que su amiga se había vuelto un poco promiscua.
El tiempo fue pasando y su amistad con Daniel cada vez iba a mejor. Después de aquel primer beso, vinieron mucho más. Celia estaba feliz. Cada día Daniel le gustaba un poco más, y creía estarse enamorando. El día en el que Daniel le pidió que fuera su novia, fue el día más feliz de su vida. Esa noche, cuando llegó a casa y se lo contó su amiga, Lesly le dijo que estaba saliendo con su primo. Celia se sorprendió.
-¿Cómo?-preguntó confundida.-Si solo estuvo contigo por una apuesta.
-Lo sé.
-No te quería. Te utilizó.
-Lo sé.
-¡Solo quería quitarte la virginidad!
-Lo sé.
-Lo sé, lo sé, lo sé.-la imitó Celia.-¿Solamente sabes decir eso?. Escúchame bien. Te utilizó. Solo estuvo contigo por una apuesta.-dijo sílaba a sílaba las dos últimas frases.
-Me dijo que me quiere. Que se arrepiente por lo que hizo. Que no quiere que nadie más me toque como él.
-Ju. Pues si supiera los que te han tocado. Creo que se muere.-dijo Celia por lo bajo.
-Boh. No seas tonta. No tiene por que saberlo.
-¿No se lo has dicho?-preguntó Celia asombrada.
Lesly se encogió de hombros.
-Lo que no sabe no le hará daño.
-Eres… Estás… Estás loca.
Se quedaron un rato en silencio. Luego se miraron y comenzaron a reírse.
                                                                         _ _ _
Celia y Daniel estaban abrazados en el sofá de la casa de este último.
-Quien nos iba a decir que éramos vecinos. Ya le vale a mi primo, mira que…
-¡Vosotros!-gritó Lesly interrumpiendo a su amiga.-Preparaos que esta noche salimos.
Celia puso cara de fastidio.
-Lesly, no me apetece. Estoy cansada.
-Sí, sí, sí-dijo haciendo aspavientos con la mano.-Me la llevo. A las nueve os vengo a buscar a ti y al otro-le dijo a Daniel.
Tiró de la mano de Celia y se la llevó hasta la puerta de enfrente. Entraron y se fueron hacia la habitación de Lesly. La chica soltó a su mejor amiga sobre la cama.
-Venga, ayúdame a decidir que ponerme.
-Sería mejor que me ayudaras tú a mí-susurró Celia.
-¿Qué? ¿Por qué dices eso?
-Bueno…Celia se sonrojo.
Lesly abrió los ojos asombrada al entender lo que su amiga le decía.
-¡No me digas que…!-se  sentó a su lado en la cama.-¡Te vas a tirara a Daniel!
-Shh… No grites.
-¡Oh Dios mío! ¡Vas a perder la virginidad!-gritó emocionada.
-¡No grites!-dijo más roja de lo normal.
-Bien.-se levantó de la cama.-Esta noche no dormiré en casa.
-Como si eso fuera algo extraño.
-¡Oye! Tengo 16 años, es normal querer divertirse. Y tú también deberías hacerlo.
-Lo hago, pero más calmada. Con 16 años no me voy a pasar toda la noche en la calle.
Lesly se llevó una mano al corazón. Celia se rió.
-Eso ha sido un golpe bajo.-dijo con voz dolida.-Eso piensas ahora. Bueno, tenemos que prepararte para tu primera vez.-dijo sonriendo.
Celia bufó. Su amiga era muy cansina. Pero aún así la quería.
                                                                 _ _ _
O eso espero...  :P
Tu historia Marta!! La primera parte, pero algo es algo. La cambié un poco... es que no sé... las historias largas no son lo mio  :)
tQ pichii, Arteria, Nube, Concubina... y toh lo demás  (L)

viernes, 11 de marzo de 2011

3ª Parte. Sueño de Sheila.

Disclaimer:La historia me pertenece y esta basada en un sueño de una amiga mia.Queda prohibida su copia total o parcial.
___________________________________________________________________________________


Estaba en casa de un amigo, después de haber pasado la mejor tarde de mi vida con mi novia.
Estábamos jugando a la play.
De repente empezó a sonar (una canción)
Cogí el móvil del bolsillo.
Un mensaje. De Cecilia.
Lo abrí.
                                               “xfv axudm. Stoy en pligro.
                                               Toy0n bosq xndo pa0mi c”
Me quedé un rato mirando la pantalla del móvil.
No entendía lo que decía.
Quiero decir, ¿por qué me mandaba ese mensaje?
Mi amigo me miró.
-¿Qué pasa?
Le enseñé el mensaje.
Me miró asombrado.
-Llámala.
Le hice caso.
Marqué su número y esperé.
Empezó a sonar la música que tiene como tono de espera.
De repente la música dejó de sonar. Sin embargo no me cogieron el teléfono.
Volví a llamar pero me salía la operadora: “el teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura.”
Llamé varias veces pero nunca me contestaba.
Me preocupé un poco, pero pensé que sería una broma, así que seguí jugando con mi amigo.
Durante la media hora siguiente no pude evitar llamarla cada 5 minutos.
Como veía que no me cogía empecé a preocuparme enserio.
Después de una hora no aguanté más.

Llamé a sus amigas, pero ninguna sabía nada de ella.
Llamé a su casa, y tampoco sabían nada.
Volvía a leer el mensaje.
“Toy en el bsq xndo pa mi c”
¿A qué se refería con que estaba el bosque yendo para  su “c”?
¡En el bosque! ¿Cómo no lo pensé antes?
El bosque que estaba por el camino que lleva a su casa.
Me despedí de mi amigo y fui a buscarla.
Un autobús me dejó cerca de su casa.
Caminé en dirección opuesta a su casa.
A los 20 minutos llegué al bosque.
Había estado muchas veces en ese bosque, pero en ese momento me parecía aterrador.
Suspiré y me adentré en el bosque.
Caminé durante media hora sin encontrar nada que me dijera que Cecilia estaba allí.
Estaba a punto de marcharme cuando escuché un grito.
Todos los pájaros de mi alrededor echaron a volar.
Me puse a correr en la dirección de la que provenía el grito.
Llegué a una cabaña.
Tuve un mal presentimiento. Poco a poco fui acercándome a la cabaña.
Miré por la ventana. Lo que vi me horrorizó.
Mi novia estaba sentada en una silla, atada de pies y manos.
Un hombre estaba delante de ella con un cuchillo en la mano.
Acercó el cuchillo a su cara y la acarició lo bajó a su cuello y se quedó moviéndolo un rato.
No pude seguir mirando. Giré la cara.
Cogí el móvil y llamé a la policía.
Les indiqué el lugar y los esperé en la entrada del bosque.
Cuando llegaron me preguntaron mi nombre, que hacía allí cuantos años tenía…
No les contesté, les grité que me siguieran y eché a correr.
Por las pisadas que escuchaba a mis espaldas, supe que me seguían.
De repente se escuchó un grito.
Me paré un momento. Un policía se acercó a mí y me agarró.
Como pude me solté de él y empecé a correr más rápido.
Llegué a la casa y vi como el hombre entraba en ella con una pistola en la mano.
Se me paró el corazón.
¿La iba a matar?
Empecé a llorar.
No… no podía matarla… a ella no… yo la quería…
No lo pensé y me puse a correr.
Abrí la puerta de la casa.
-¡Cecilia!-grité.
Ella me miró. La vi sonreírme. No pude devolverle la sonrisa.
El hombre me miró. Sonrió sádicamente y apuntó a Cecilia con la pistola.
Me asusté. Miré a mi novia y al arma.
Lo que más me sorprendió, y asustó, fue la reacción de Cecilia.
No intentó soltarse. Ni gritó.
Me miró con los ojos llorosos un momento. Luego miró al hombre, cerró los ojos y sonrió.
¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué sonreía?
No estaría… ¡No! ¿Estaba loca?
Se iba a dejar…
Se escuchó un disparo. El vestido de Cecilia empezó a llenarse de sangre.
…matar…
Cecilia abrió los ojos. No lloraba. No tenía ninguna mueca de dolor en el rostro. No pedía ayuda…
Unos policías pasaron por mi lao y agarraron al hombre.
Miré sin ver anda. Me quedé en shock.
¿Qué había ocurrido? ¿Le habían disparado a mi novia?
En ese momento “desperté”.
Cecilia.
Miré toda la casa hasta que la encontré.
Seguía atada en la silla. Con su vestido lleno de sangre.
Me acerqué a ella.
A pocos pasos de ella me paré.
Tenía todo el cuerpo lleno de heridas. Las muñecas estaban abiertas, estaba mojada y tenía una herida en la parte izquierda del cuello por la que salía mucha sangre.
¡Qué le había hecho!
Me acerqué a ella.
Le solté los pies y manos y la cargué.
Me sonrió.
No pude evitar que más lágrimas recorrieran mi cara.
-Te pondrás bien-susurré.
Levantó su mano y lentamente la fue acercando a mi cara. Acarició mi mejilla.
Cerré los ojos.
-No llores-me pidió. Abrí los ojos. Hizo una mueca de dolor.-Te quiero-cerró los ojos y su mano se alejó de mi cara.
Me quedé un rato mirándola.
Empecé a asustarme porque no abría los ojos.
La moví un poco.
-Cecilia-la llamé.
Seguía sin abrir los ojos.
-Ceci-dije un poco más nervioso.
Nada.
-¡Cecilia!-grité histérico.
No abrió los ojos.
Caí al suelo de rodilla, con el cuerpo de mi novia entre mis brazos. Llorando.
-Cecilia… por favor abre los ojos… no me dejes… por favor no te vayas…
Unos enfermeros se acercaron a mí.
Intentaron separarme de Cecilia.
-¡No!-grité abrazándola más fuerte.
No quería separarme de ella.
Uno de los enfermeros me agarró. El otro se llevó a Cecilia.
Me puse a patalear y a gritar.
Quería estar con Cecilia.
Empecé a sentirme cansado. Me qué quieto.
El enfermero me soltó y me sacó de la caseta
Me dejó apoyado contra la pared de la casa.
Vi como metían el cuerpo de Cecilia en la ambulancia.
Me dejé caer hasta sentarme en el suelo y empecé a llorar.
Cuando levanté la cara vi al hombre que matara a Cecilia.
Él me miró y sonrió.
La ira empezó a recorrer todas las partes de mi cuerpo.
Quería matarlo con mis propias manos. Que sufriera lo mismo que Cecilia antes de morir.
Quería levantarme y matarlo en ese mismo instante.
Pero no tenía fuerzas. Estaba agotado emocionalmente.
Me levanté y me acerqué a la ambulancia.
Quería ir con ella aunque estuviese… no quería ni pensarlo.
En un principio no me querían dejar ir en la ambulancia, pero gracias a mi insistencia y estado me dejaron subir.
Durante el trayecto al hospital no dejé de mirar la sábana que cubría el cuerpo de mi novia.
No podía dejar de pensar que hacía pocas horas los dos estuviéramos juntos.
Todo era culpa mía.
Si no le hubiese hecho caso y la hubiera acompañado a casa esto no le habría pasado.
Me puse a llorar apoyado en su estómago.
Cuando llegamos al hospital se la llevaron.
A mí me hicieron quedarme en la sala de espera.
Al poco rato llegó la policía y dijeron que necesitaban hablar conmigo.
Como no quise salir del hospital, me hicieron las preguntas en el despacho de algún doctor.
Les conté como me había enterado de todo como ocurrieran las cosas, mi relación con Cecilia y les enseñé el mensaje que me mandara.
Cuando se marcharon volví a la sala de espera.
Me senté y me puse a llorar.
Al poco rato apareció la familia de Cecilia. Su madre su padre y sus hermanos.
La mujer se acercó a mí llorando y me preguntó por su hija.
No pude contestarle.
La madre se puso histérica y empezó a zarandearme.
El marido se acercó a ella y la abrazó.
Me senté en una silla.
Llamé a mí amigo y le conté lo ocurrido.
Al principio pensó que bromeaba, pero cuando me escuchó  llorando, me creyó.
Sobre las 10 de la noche aparecieron todos nuestros amigos.
Angela se acercó a mí y me abrazó.
Empezamos a llorar.
El resto nos abrazó y también se pusieron a llorar.
Esa noche organizaron el entierro.
Sería la tarde del siguiente día.
Esa mañana nuestros amigos me acompañaron a casa.
Me duché y me preparé para el entierro.
Me pasé el resto del día sentado en el sofá, esperando a que llegara la hora de ir al cementerio.
Nuestros amigos me vinieron a buscar todos vestidos de negro para ir a despedirla.
Llegamos media hora antes. En la entrada de la iglesia había mucha gente.
Sus padres, familia, amigos, compañeros de clase…
Yo me senté en un banco, pensando en Cecilia.
Su voz su cara, su olor…
Empecé a llorar.
Angela se acercó a mí y me abrazó.
Cuando fue la hora de la misa nuestros amigos se acercaron a mí y entramos todos juntos.
La misa duró una hora.
El momento que peor lo pasé fue cuando la enterraron.
Pensar que no la volvería a ver, que no la tocaría que no la besaría me volvió loco.
Lloré como nunca lo había hecho. Grité hasta que me quedé sin voz.
Nuestros amigos venían a visitarme todos los días, pero poco a poco me fui distanciando de ellos.
Me recordaban a Cecilia.
Cuando pasaron tres meses, y mi madre vio que no mejoraba llamó un psicólogo.
Me hizo visitarlo todos los días.
El hombre me preguntaba cómo me sentía, lo que pasara por mi mente cuando Cecilia muriera…
Por las noches no dormía porque pensaba en su muerte, por el día no comía, no salía con nuestros amigos…
                                                           Final 1
Terminé quedándome solo, encerrado en mi habitación.
Pensando en ella.
Lo único que deseaba con toda mi alma era volver a verla, abrazarla, besarla.
Había pasado un año desde su muerte.
El día en el que hacía un año que la habíamos enterrado, no pude superarlo.
Me puse nervioso porque me hice consciente de que no la volvería a ver, de que ella ya no existía.
De que estaba muerta.
Entré al baño y me miré en el espejo.
Tenía los ojos rojos, estaba pálido, con la cara llena de lágrimas.
Convertí mi mano en un puño y lo estrellé contra el cristal, que rompió en trocitos.
Agarré el trozo más afilado y lo miré.
Lo acerqué a mi muñeca. Cerré los ojos.
“Espérame Cecilia”- fue lo último que pensé antes de deslizar el cristal por mi muñeca.
                                                           -Fin-

                                                           Final 2
Una tarde Angela vino a mi casa.
En un principio no quise escucharla, pero sacó su carácter y me obligó.
Me preguntó que me pasaba, porque los alejaba de mí, porque no comía. Me dijo que yo no tenía la culpa de lo que le había ocurrido a Cecilia. Me dijo que a Cecilia no le gustaría verme así.
Estuvo hablando conmigo durante dos horas.
Lo que me dijo me hizo darme cuenta de que la vida seguía, de que aunque Cecilia no estuviese conmigo físicamente, si lo estaría espiritualmente.
Empecé a salir más con ellos, a comer, a relacionarme con la gente…
Acabé la E.S.O., bachiller e hice una carrera.
Conocí una mujer maravillosa, con la que me casé y tuve dos hijos.
Un niño y una niña, a la que llamamos Cecilia.
Era feliz, tenía unos hijos preciosos, una mujer maravillosa y unos buenos amigos.
Pero siempre me faltaría Cecilia, el amor de mi vida.
                                                           -Fin-
__________________________________________________________________________
Acabe!!   porfín!! esto es MA-TA-DOR.
Tener que pasar 4 ojas, escritas a mano a un ordenador, es de lo peor...
Este es largo, 8 ojas del Word...
Bueno... allá voy
*Sheii: noviia!!  tu 3ª parte aquí está!!  :) y aquí ya sabes por que "Jose" muere... Espero que te guste  :D
*Jorge: Lo siento, pero no podía dejar de poner un final triste :)
*Adrian: ya que tu secretaria te dijo que tenias tiempo libre,avísame si me lees.   :)
*Marta: si te pasas avísame  :)
*Checho: ¡¡HAS VUELTO A SEGUIRME!!   :)
Y creo que no me olvido de nadie... weno... dejadme un comentario, no seáis malos...   :)