Disclaimer:La historia me pertenece y esta basada, aunque no se note, en la vida de una amiga.Queda prohibida su copia total o parcial.

Celia y “La Torre Eiffel”
Llevaba una hora esperando en el aeropuerto por “no sé qué problemas tenía el avión”. No hizo mucho caso.
Su pierna derecha no paraba de moverse. Estaba un poco enfadada porque su amiga no aparecía. Hacía media hora que su amiga le había dicho que iba a comprar algo para comer. Estaba empezando a preocuparse, nadie tarda 30 minutos en comprar algo y volver. Si no llegaba en cinco minutos iría a buscarla.
Cuando habían pasado cuatro minutos y estaba a punto de levantarse vio a su amiga acercándose. Estaba diferente, tenía el pelo algo desordenado y la ropa más arrugada de lo normal. Intuyó porque tardara tanto.
Su amiga se acercó a ella bajándose un poco la falda.
-Hola-dijo su amiga sonriendo. Tenía los labios rojos e hinchados.
-¿Se puede saber por qué has tardado tanto?-Su Amiga levantó una ceja. Celia rodó los ojos-¿Por qué no me avisaste? Me ahorraría el trabajo de preocuparme por ti.
-No lo tenía planeado… el dependiente era guapo… y una cosa llevó a la otra…-sonrió.
Celia volvió a rodar los ojos.
-Pasajeros con destino a Francia embarquen por la puerta 22-dijo una voz.
Celia agarró las maletas y miró a Lesly.
-Bueno-suspiró-¡NOS VAMOS A FRANCIA!-gritó dando saltitos.
Lesly se rio y se unió a su amiga. Después de unos minutos se separó de Celia y la miró con una sonrisa pícara
-Venga, vamos, que quiero conocer a algún francés-dijo moviendo las cejas.
Celia negó con la cabeza.
-Anda… anda vamos-dijo agarrándola por el brazo y tirando de ella.
Dejaron las maletas en la cinta y pasaron los controles de seguridad.
Una vez en el avión Lesly estaba algo inquieta, no dejaba de moverse. Celia, cansada de su constante movimiento, la agarró de los hombros.
-¿Te puedes estar quieta de una vez? Me estás poniendo nerviosa-Lesly se tranquilizó-Muy bien, ahora dime qué te pasa.
Lesly bajó la mirada avergonzada.
-Es que me dan miedo los aviones-dijo bajito.
-¿Eh?-dijo acercándose a Lesly para escucharla bien.
-Que me dan mucho miedo los aviones-volvió a susurrar.
-¿Eh?
-¡Qué me dan miedo los aviones!-gritó. Todos los pasajeros las miraron.
-¡Ah!-se sentó recta en su asiento-Es eso. Pues vale.
-¿No te sorprende?-preguntó Lesly extrañada.
-¡Qué va! Ya me lo supuse cuando te negaste a venir conmigo.
-Ah… entonces, ¿por qué te preocupaste?
-No sé, pensé que sería algo grave. Como que uno de los azafatos se resistiera a tus encantos.
Lesly se rio y le dio un cariñoso golpe en el brazo.
-Tonta.
-Señores, abróchense los cinturones, el avión despegará en breve.
Lesly bufó.
-Estúpido avión que va por el estúpido aire de la estúpida tierra.
Celia se rio.
-Lesly, relájate. No va a ocurrir nada.
-Ya claro, ¿cómo estás tan segura? ¿Ves el futuro?
-No, no lo veo. Relájate y ya.
-Como si fuera tan fácil-dijo enfadada.
Celia volvió a rodar lo ojos.
El avión despegó. Lesly se dio la vuelta en el asiento y se durmió.
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Unas horas más tarde llegaron a Francia. Lesly estaba feliz porque había bajado del avión. Celia, por otro lado estaba contenta de estar en Francia porque podría ver a su primo.
-¡Celia!-gritaron.
La aludida se giró y vio a su primo corriendo en su dirección. Sonrió y empezó a correr. A mitad de camino se abrazaron.
-Cuanto te eché de menos.-susurró Celia.
-No te pongas sentimental tonti.-dijo riendo.
Se separaron y se miraron. Hacía muchos años que no se veían. Cuando los padres de Alejandro, su primo, se separaron y su madre dio la noticia de que se mudaba a Francia y se lo llevaba, no se habían vuelto a ver. De niños se llevaban muy bien. Alejandro era el hermano mayor que Celia nunca había tenido.
Alguien carraspeó detrás de ellos. Celia se giró para ver a su amiga.
-La próxima vez, abandono tus maletas.
-Lesly-dijo Alejandro a modo de saludo.
-Alejandro.-le contestó.
Alejandro sonrió.
-Sigues igual que siempre.-recorrió su cuerpo con la mirada.-Rectifico. Estás mucho mejor.-se acercó a ella para besarla.
Lesly giró la cara y la besó en la mejilla. Alejandro la miró confundido. Ella palmeó su hombro.
-No todo sigue igual que antes.
Se alejó de él. Agarró sus maletas y pasó por su lado. Alejandro se giró y miró a Celia, que estaba riéndose. La miró mal.
-Deberías ver tu cara.
El aludido hizo una mueca parecida a una sonrisa y empezó a caminar. Celia rió más fuerte. Iba a ser divertido vivir con ellos. Sonrió. Agarró sus maletas y caminó en la misma dirección que su amiga y su primo.
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-¡Oh Dios mío!-dijo Lesly entrando en su nueva casa.
Celia entró detrás de ella. Abrió los ojos asombrada al ver la casa.
Tenía las paredes pintadas de blanco, lo que la hacía parecer más y luminosa. A la derecha de la entrada estaba la cocina, sin paredes. A la derecha de la cocina había una puerta, dedujo que sería el baño. Delante del baño estaba la sala. Frente a la puerta había una pared cubierta de cristal. A la izquierda de la entrada, en vertical, había una escalera que llevaba al segundo piso. El segundo piso era una especie de balcón dentro de la casa. Tenía dos puertas.
-Guau-dijo Celia.
-Sí. ¡Guau!. Me encanta esta casa. Es preciosa.-se giró y miró a Celia.-Hagamos una fiesta.
-¿Una fiesta?
-¡Sí!-gritó emocionada.-Venga.-rogó.
-No conocemos a nadie aquí. ¿A quién invitamos?
Lesly se mordió la lengua pensando.
-Tienes razón.-se llevó un dedo a la barbilla dando toquecitos mientras pensaba.-¡Ya sé!-gritó. Miró a Alejandro.-Tú vives aquí. Por lo que has de conoces a gente. Invítalos.
-Lesly, ¿estás loca?-preguntó Celia.
-¡No!
-Es una buena idea-dijo Alejandro.
Celia lo miró asombrada.
-¿Y tú desde cuando le das la razón?
Se encogió de hombros.
-Es una buena idea.
Lesly sonrió.
-Genial-dio media vuelta, cogió sus maletas y subió hasta una de las habitaciones para cambiarse.
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Los cristales de las ventanas de la casa temblaban por lo alta que estaba la música. Se salvaban de que sus vecinos hubieran salido de viaje, si no la policía ya hubiese llamado a la puerta.
Hacía una hora que la fiesta ya había empezado y la gente ya estaba borracha. Lesly estaba bailando con un chico que acababa de conocer. Alejandro estaba besándose con una chica y Celia estaba sentada en una mesa con un vaso en la mano. Estaba un poco borracha, pero no tanto como su amiga. Miró su vaso un momento y cuando levantó la mirada, encontró a su amiga besándose con el chico que acababa de conocer. Se sorprendió un poco en un inicio, pero luego recordó que eso era algo normal, al menos en este último año. Se encogió de hombros y volvió a beber del vaso.
Cansada de estar sentada se levantó de la mesa. Bebió lo que tenía en el vaso de un trago. Fue metiéndose en medio de la gente. Encontró un sitio que no estaba muy lleno y decidió quedarse allí.
Llevaba un rato bailando cuando escuchó un vaso rompiéndose y un grito.
-¿Tú eres gilipollas?-gritaron.
La gente dejó de bailar y comenzó a amontonarse donde, ella suponía, estaba desarrollándose la discusión.
Fue empujando a alguna gente para que la dejaran pasar. Cuando apartó a la última persona que le impedía ver que ocurría, se sorprendió por lo que vio. Su primo estaba agarrando a su amiga por los brazos y la estaba zarandeando. En el suelo estaba un chico tocándose la nariz. Supuso que su primo le había dado un golpe.
-¡Qué me sueltes joder!-le gritó Lesly a Alejandro.
-Tú te vienes conmigo.-le soltó un brazo y tiró de ella.
-¡Suéltame!-hizo fuerza para que le soltara el brazo.-¡Suéltame!-Empezó a pegarle en el brazo.-¡Qué me sueltes!
Todos los siguieron con la mirada mientras escuchaban los insultos de Lesly hacia Alejandro. Se metieron en la habitación de Lesly y cerraron la puerta. Se escucharon más insultos, un golpe y luego silencio.
Los invitados a la fiesta se quedaron observando la puerta de la habitación un buen rato. Celia se acordó del chico en el suelo y se agachó a su altura.
-¿Estás bien?-le preguntó.
-Todo lo bien que se puede estar cuando te pegan.
Celia lo miró fijamente y luego resopló. Se levantó y apagó la música. Los invitados la miraron.
-Lo siento, pero se acabó la fiesta.-la gente se empezó a quejar.-Lo siento. Vayan saliendo por la puerta por favor.
La gente se quejó, pero poco a poco fue saliendo por la puerta.
Celia se acercó al chico en el suelo y lo ayudó a levantarse.
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-Lo siento.-se disculpó Celia después de que el chico se quejara.-Creo que no tienes nada roto, solo la tienes un poco hinchada.
-Gracias.
Celia y el chico se miraron a los ojos. Los ojos del chico le parecieron muy bonitos. Eran de un azul muy clarito.
-Por cierto,-habló el chico-no me has dicho como te llamas.
-Celia.-contestó.
-Bonito nombre.
Se mantuvieron un rato en silencio mientras Celia le curaba la herida.
-¿Tú?-preguntó Celia.
-¿Yo?-preguntó el chico sin entender.
-Cómo te llamas.
-Ah. Daniel.
Silencio.
-Bueno, esto ya está.-dijo Celia alejándose de él.
Ambos se levantaron del sofá. Se miraron y apartaron la vista. Se sentían un poco incómodos, ninguno sabía que decir. De repente escucharon un gemido que provenía de la habitación de Lesly.
Miraron hacia arriba y luego se miraron. Hicieron una mueca y se rieron.
-Creo que ya hicieron las paces.-dijo Daniel riéndose.
-Ya.-le contestó Celia que no dejaba de reírse.
-Bueno, creo que ya me tengo que ir.
-Sí-dijo Celia suspirando.
Ambos se encaminaron hacia la puerta. Una vez allí, Celia la abrió. Daniel salió y se giró para mirarla.
-Me lo pasé muy bien en la fiesta.-dijo.
-Sí, sobre todo cuando mi primo te pegó.-ambos rieron.
-Me gustó conocerte.
-A mí también-dijo Celia.
Daniel la miró y se acercó a ella. Miró sus ojos, color verde oscuro, y luego sus labios. No lo pensó dos veces y la besó.
Celia en un principio se sorprendió, no esperaba esa reacción. Al menos no después de que su primo le pegara. Cuando notó como Daniel se separaba para romper el beso, llevó sus manos al cuello del chico y lo acercó a ella para continuar con el beso.
Cuando necesitaron respirar se separaron. Se miraron a los ojos y sonrieron.
Escucharon un golpe y otro gemido del piso superior. Celia cerró los ojos y suspiró.
-Va a ser difícil dormir aquí esta noche-dijo Daniel.
-Dímelo a mí.-Celia abrió los ojos.-Tengo suerte de tener el sueño profundo. Y unos tapones para los oídos.-susurró lo último.
Daniel se rió. Le dio un beso y se despidió de ella. Celia sonrió y cerró la puerta. Miró la sala y decidió que ya se limpiaría mañana.
Subió las escaleras y se metió en su habitación. Volvió a escuchar otro gemido. Suspiró frustrada. Iba a ser una noche muy larga.
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A la mañana siguiente Celia descubrió que Daniel era el mejor amigo de su primo. Pero que su primo le pegó porque se había puesto celoso al ver como se besaba con Lesly. Cosa que no entendió, porque Alejandro y Lesly ya habían estado juntos en el pasado, pero Alejandro la dejó después de haberse acostado con ella. Razón por la que su amiga se había vuelto un poco promiscua.
El tiempo fue pasando y su amistad con Daniel cada vez iba a mejor. Después de aquel primer beso, vinieron mucho más. Celia estaba feliz. Cada día Daniel le gustaba un poco más, y creía estarse enamorando. El día en el que Daniel le pidió que fuera su novia, fue el día más feliz de su vida. Esa noche, cuando llegó a casa y se lo contó su amiga, Lesly le dijo que estaba saliendo con su primo. Celia se sorprendió.
-¿Cómo?-preguntó confundida.-Si solo estuvo contigo por una apuesta.
-Lo sé.
-No te quería. Te utilizó.
-Lo sé.
-¡Solo quería quitarte la virginidad!
-Lo sé.
-Lo sé, lo sé, lo sé.-la imitó Celia.-¿Solamente sabes decir eso?. Escúchame bien. Te utilizó. Solo estuvo contigo por una apuesta.-dijo sílaba a sílaba las dos últimas frases.
-Me dijo que me quiere. Que se arrepiente por lo que hizo. Que no quiere que nadie más me toque como él.
-Ju. Pues si supiera los que te han tocado. Creo que se muere.-dijo Celia por lo bajo.
-Boh. No seas tonta. No tiene por que saberlo.
-¿No se lo has dicho?-preguntó Celia asombrada.
Lesly se encogió de hombros.
-Lo que no sabe no le hará daño.
-Eres… Estás… Estás loca.
Se quedaron un rato en silencio. Luego se miraron y comenzaron a reírse.
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Celia y Daniel estaban abrazados en el sofá de la casa de este último.
-Quien nos iba a decir que éramos vecinos. Ya le vale a mi primo, mira que…
-¡Vosotros!-gritó Lesly interrumpiendo a su amiga.-Preparaos que esta noche salimos.
Celia puso cara de fastidio.
-Lesly, no me apetece. Estoy cansada.
-Sí, sí, sí-dijo haciendo aspavientos con la mano.-Me la llevo. A las nueve os vengo a buscar a ti y al otro-le dijo a Daniel.
Tiró de la mano de Celia y se la llevó hasta la puerta de enfrente. Entraron y se fueron hacia la habitación de Lesly. La chica soltó a su mejor amiga sobre la cama.
-Venga, ayúdame a decidir que ponerme.
-Sería mejor que me ayudaras tú a mí-susurró Celia.
-¿Qué? ¿Por qué dices eso?
-Bueno…Celia se sonrojo.
Lesly abrió los ojos asombrada al entender lo que su amiga le decía.
-¡No me digas que…!-se sentó a su lado en la cama.-¡Te vas a tirara a Daniel!
-Shh… No grites.
-¡Oh Dios mío! ¡Vas a perder la virginidad!-gritó emocionada.
-¡No grites!-dijo más roja de lo normal.
-Bien.-se levantó de la cama.-Esta noche no dormiré en casa.
-Como si eso fuera algo extraño.
-¡Oye! Tengo 16 años, es normal querer divertirse. Y tú también deberías hacerlo.
-Lo hago, pero más calmada. Con 16 años no me voy a pasar toda la noche en la calle.
Lesly se llevó una mano al corazón. Celia se rió.
-Eso ha sido un golpe bajo.-dijo con voz dolida.-Eso piensas ahora. Bueno, tenemos que prepararte para tu primera vez.-dijo sonriendo.
Celia bufó. Su amiga era muy cansina. Pero aún así la quería.
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O eso espero... :P
Tu historia Marta!! La primera parte, pero algo es algo. La cambié un poco... es que no sé... las historias largas no son lo mio :)
tQ pichii, Arteria, Nube, Concubina... y toh lo demás (L)
me encanto la historia no estaba del todo completa pero el montaje de la historia m gusta es realista y considero q las casualidades pueden ocurrir loo digo por esperiencia propia...os deseo lo mejorrr y jessy sige escribiendo q yo seguire lellendo tus historias miaentras las ecribas con la alegria ,salero y tumbao q tu le pones (me encanto)
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