domingo, 31 de octubre de 2010

Sueño de Sheila.

Disclaimer:La historia me pertenece y esta basada en un sueño de una amiga mia.Queda prohibida su copia total o parcial.



-Sheii!! tQiiero mucho mucho mucho. Y para que veas lo mucho que tQiiero, pongo tu historia en internet y me abro un blog por tu HISTORIA!! adoro tu sueño!!  (L)
___________________________________________________________________________________


Estaba anocheciendo y el cielo estaba precioso.
Tenía ese color rojo anaranjado que indica que se acaba el día.
Había pasado al mejor tarde de mi vida.
Por fin, después de una semana, había visto a mi novio.
Pasamos toda la tarde besándonos, abrazándonos...en definitiva mi mejor tarde.
Ahora iba caminando a mi casa.
La calle estaba desierta y me daba un poco de miedo.
Me daba la sensación de que algo malo me iba a ocurrir.
Había escuchado un ruido.
Me paré y lentamente giré mi cuerpo.
Nada.
Suspiré y negué con la cabeza.
"Es tu imaginación" pensé.
Me giré para continuas mi camino.
Di un paso y noté como una mano tapaba mi boca y la otra agarraba mis manos en la espalda.
Abrí los ojos sorprendida.
El hombre me giró y empezó a andar hacia una furgoneta.
Abrió la puerta y me tiró dentro.
Me senté y lo miré.
Era un hombre mayor. Tenía el pelo largo y blanco al igual que su barba.
Me miró y me echó una sonrisa sádica.
Entró en el coche y se acercó a mí.
Me agarró de los brazos, haciéndome daño, y me levantó.
Me dio la vuelta y agarró mis manos.
Empezó a enroscar algo alrededor de mis muñecas.
Por lo pegajoso que estaba deduje que era cinta aislante.
Me dio la vuelta y me tiró al suelo.
Sin poder evitarlo empecé a llorar.
-¿Qué quiere de mí?-pregunté asustada.
Él se arrodilló delante de mí. Arrancó un cacho de la cinta aislante y me a puso en la boca.
Empecé a llorar más fuerte.
El hombre me miró y me sonrió. Luego salió de la furgoneta y cerró las puertas.
Moví las manos intentando soltarme, pero nada.
Una sensación de cosquilleo me inundó, avisándome de que estaba en peligro, y no pude evitar ponerme a patalear.
Empecé a gritar y llorar más fuerte.
¡Tenía que salir de aquí!¡Quería salir de aquí!
La furgoneta se tambaleó, y con el poco equilibrio que tenía en esa posición, me caí.
Mi cabeza chocó contra algo puntiagudo.
El golpe me dejó atontada.
Como pude volví a levantarme para quedar sentada.
La cabeza no dejaba de darme vueltas y sentía un dolor punzante en mi frente.
Cerré los ojos y apoyé mi cabeza en la pared.
Noté como un líquido caliente recorrió mi frente.
Ahogué un grito. Sangre. Me había hecho una herida.
Volví a llorar.
Sentí como la furgoneta frenó, haciendo que volviera a caer.
Una luz golpeó mi cara, haciendo que pestañeara varias veces para acostumbrarme a ella.
Miré al hombre con horror. Se acercó a mí y me cargó en su hombro.
Empecé a llorar más fuerte y a pegarle patadas para ver si me dejaba. No funcionó.
Me fijé en el lugar en el que estaba.
Era un bosque.
Pero yo...yo conocía ese bosque. Lo conocía como la palma de mi mano. ¡Era el que estaba cerca de mi casa!
De repente todo se oscureció.
El señor me tiró en el suelo de forma brusca.
Me hice daño y no pude evitar quejarme.
ÉL se rio y salió del lugar.
Me senté y algo calló de mi bolsillo.
Miré al suelo y me encontré con mi móvil.
¡Mi móvil!
Sonreí, a lo mejor y podía salvarme.
Agarré el móvil con las manos.
Me costaba escribir con las manos en la espalda, pero aun así lo intenté.
Cuando iba por la mitad de la frase escuché como el hombre se acercaba.
Me puse nerviosa y pulsé enviar.
Ojala y Jose entendiera el mensaje, ojala y me creyera.
Finalmente apareció el hombre.
Me asusté al verlo, pero lo que me hizo entrar en pánico fue el cuchillo que tenía en las manos.
Dejó el cuchillo en una mesa y me levantó.
Soltó mis muñecas de la cinta y aproveché para pegarle.
Agarró mis muñecas y murmuró algo como "por aquí empezaremos".
Me sentó en una silla y amarró mis brazos a ella, con las muñecas para arriba.
Lloré y lloré como nunca lo había echo. Le rogué que me soltase. Le pedí por favor que no me hiciese daño, pero no sirvió de nada.
Se levantó, agarró el cuchillo y se volvió acercar a mí.
Acercó el cuchillo a mi cara.
Instintivamente cerré los ojos y eché mi cara hacia atrás.
No sirvió para nada.
Estúpido mecanismo de auto-defensa.
Puso el cuchillo en mi cara y la acarició.
Apreté los ojos pensando, mientras lloraba, pensando que me iba a hacer daño.
Sin embargo no me cortó, pasó el cuchillo por mi cara, acariciándola.
El cuchillo dejaba un cosquilleo por cada sitio por el que pasaba.
Era una sensación horrorosa.
Fue bajando desde mi cara a mi cuello, hombros, brazos y muñecas.
Esto no me podía estar pasando a mí.
¿Qué había hecho yo para merecer esto? Era buena. Hacía cosas que una niña de 15 años no debería hacer, pero no me merecía esto.
Algo abrió mi muñeca, haciendo mucho daño.
las lágrimas empezaron a caer en mayor cantidad.
Quise chillar, peor la cinta de mi boca no me dejaba.
Abrí los ojos y miré mi muñeca.
Tenía un corte profundo por el que salía mucha sangre.
Volví a sentir lo mismo en la otra muñeca.
Cerré los ojos fuertemente para aguantar el dolor.
Escuché como el hombre se reía.
Empecé a notar el filo del cuchillo por mis piernas.
Maldita la hora en la que se me ocurrió llevar vestido.
Una música comenzó a sonar.
Abrí los ojos asombrada y asustada.
¡Mierda!¡Mierda!¡Mierda!¡No apagara el móvil!
El hombre me quitó el móvil, miró la pantalla y lo tiró contra la pared.
Me miró. Se notaba enfadado.
Se arrodilló delante mía y empezó a pasar el cuchillo, dejando una herida por cada lugar que tocaba.
No podía parar de llorar.
Nunca en mi vida había pasado tanto dolor.
El hombre dejó pequeñas heridas por mi escote, hombros y brazos.
Me sentía cansada. La cabeza me pesaba y yo solo quería dejar de sufrir.
El cuchillo se acercó a mi cuello y lo recorrió.
Se detuvo en la parte izquierda el cuello.
Moviendo el cuchillo delante hacia atrás, una y otra vez.
Sabía que algo malo me iba a suceder, en ningún momento se detuvo tanto tiempo en una parte de mi cuerpo.
Sentí como algo se deslizaba por mi cuello, haciéndome una gran herida y produciéndome el peor dolor de mi vida.
Sentí como si miles de espadas estuvieran atravesándome el cuello.
Un líquido caliente empezó a caer desde la parte izquierda de mi cuello hacia mi pecho.
Produciéndome un horrible escozor en las otras heridas.
Grité y pataleé hasta que empecé a sentirme débil.
La cabeza me daba vueltas, los párpados me pesaban, me sentía muy cansada y quería dormir.
Cerré los ojos.... y algo helado golpeó mi cara.
Abrí los ojos.
Estaba empapada.
El agua hacía daño a mis heridas y o ya no aguantaba más.
No aguantaría más dolor.
-Por favor mátame-le rogué llorando.
En algún momento de esta tortura me había quitado la cinta.
El hombre sonrió y se marchó.
Miré a mi alrededor. Lo veía todo borroso.
La caseta era pequeña y horrorosa. Tenía una ventana, una cama, una mesita de noche y un hornillo.
Con la poco visión que tenía, me parecía que la caseta había sido quemada, pero no veía muy bien.
La puerta se abrió y apareció el hombre.
Se acercó a mí lentamente y me apuntó con una pistola.
Cerré los ojos, por fin desaparecería el dolor.
Escuché como cargaba la pistola y...
La puerta se abrió de repente.
-¡Cecilia!-gritaron mi nombre.
Era él, era Jose.
Había venido a salvarme.
Sonreí.
                                                                       Final 1
Pero yo ya no quería vivir.
Estaba muy cansada y quería descansar.
No podía ni quería seguir sintiendo tanto dolor.
Escuché el sonido de un disparo y sentí como algo atravesaba mi pecho.
Al contrario de lo que pensé, sentí más dolor.
Como si algo me estuviera quemando por dentro.
Vi como unos policías se llevaban al hombre.
Jose se acercó a mí, me desató y me cogió.
Le sonreí.
-Te pondrás bien-susurró llorando.
Con mucho esfuerzo y soportando un dolor inimaginable llevé mi mano a su cara y la acaricié.
-No llores-el dolor en mi pecho se hizo más fuerte-.Te quiero-alejé mi mano de su mejilla y me dejé ir.
No sabía donde iba, pero al menos ya no sentía dolor.
                                                                      Final 2
Me había creído.
Empecé a llorar, pero por primera vez en el día lloraba de felicidad, no de dolor.
El hombre dio al vuelta y apuntó a Jose.
-¡No!-grité horrorizada.
No quería que le hiciera daño. No a él.
Dos hombres, no sabría decir de donde salieron, tiraron al hombre al suelo y le quitaron el arma.
Jose corrió a mi lado.
Desató mis manos y me miró.
Se asombró.
-¡Por Dios1 ¿¡Qué te hizo ese animal!?
Se levantó y enroscó algo en mi cuello y muñecas, presionando.
M e cogió en brazos en brazos y me sacó de la caseta.
Me llevó hasta una ambulancia y me dejó en una camilla.
La ambulancia se puso en marcha.
Los enfermeros no paraban quietos, pero yo tenía mi mirada fija en los ojos de Jose.
Estiré mi mano y el la agarró con delicadeza.
Le sonreí.
-Gracias...por...salvarme-dije con dificultad.
Me sonrió. Tenía los ojos brillantes.
Le apreté la mano para consolarlo.
Cerré los ojos para intentar dormir.
pero con la intención de despertar en poco tiempo.
___________________________________________________________________________________

Bueno...acabé...
Ya me diréis que os parece...
Sheii me dijo que cuando leyó el primer final casi llora...
Bueno, si mis amigos leen esto, tengo algo que decirles: "Si no os gusta échale azúcar" jajaja ahora enserio:
*Sheii, amo tu sueño que fue el que me dio la idea de esta historia :) y a ti también tQiiero noviia!! (L)
*Jorge, tu eres "Jose" y más te vale que seas capaz de hacer lo que hace "Jose por Cecilia".
*Checho, ¿contento? ya puedes leer la historia.
*Marta, no me psicoanalices ¬¬ jajaja.
*Adrian, ¡HABLA!  jajaja
*Juanjo, !aquí estás! como no entres en el blog....  ¬¬
¿Me olvido de alguien? bah, no sé...
Chao os Qiiero!!

1 comentario: